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Delphi

Reflexiones sobre Delphi

Mi nombre es José María Castaño Gómez y fui miembro del Comité de empresa de Delphi y de la Comisión de seguimiento de Sevilla.

El motivo de esta carta no es otro que aclarar unas manifestaciones que se vienen repitiendo una y otra vez por parte de la Junta de Andalucía y que no son otras que el grado de cumplimiento de los acuerdos firmados con los sindicatos.

Desde el gobierno andaluz se jactan de decir que, hasta ahora han cumplido escrupulosamente con los acuerdos firmados y eso es mentira. Aparte de los 600 compañeros que están a la espera de que les den el trabajo prometido y que lo están pasando muy mal, todavía quedamos extrabajadores de Delphi a los que la Junta también han engañado, concretamente con el pago del PPI que me concedieron en la reunión celebrada en Sevilla el 20 de Julio de 2010 en el punto Cuarto del XIII Desarrollo del Protocolo de Colaboración y que yo mismo firmé en mi última reunión con ellos.

Es curioso que a pesar de que la Junta no ha gastado ni un minuto de su tiempo en encontrarme el trabajo que hoy en día tengo, en mi caso desde Marzo del 2009, encima me niega un dinero que ella misma nos ofreció para sacar gente del Plan de Recolocación.

Sé que este es un problema menor y no me gustaría que se comparase mi situación personal con la de los compañeros que he mencionado antes porque no tiene nada que ver, pero mi intención es demostrar que la Junta de Andalucía no está cumpliendo con los compromisos firmados y que ninguno nos podemos fiar de esas nuevas ofertas de dinero para que los compañeros se hagan autónomos, porque no están pagando las que ya hicieron con el PPI.

Cuando un gobierno se construye con una mayoría de tecnócratas, que solo se preocupan de que cuadren las cuentas al milímetro, se pierde la noción de para qué están aquí esos políticos, que no es otra que cumplir lo que prometen y solucionar los problemas de los ciudadanos que contribuyen con sus impuestos a pagarles sus inmensos sueldos. Esa es la situación que se da en tiempos de crisis en la política, que los gobernantes acuden de forma reincidente a los políticos sin corazón ni sentimientos y a los que no les tiemblan las manos a la hora de dejar en la estacada a 600 familias después de haberles prometido que no los iban a abandonar.

Y lo más grave de todo esto es que al final terminamos tirándonos los trastos a la cabeza entre los propios trabajadores en vez de contra los que nos echan a pelear, que no son otros que estos políticos manipuladores y mentirosos.

 

Un saludo